Secretos nunca antes contados de la virtualización de cursos

“Todo esto es magia, es una nueva alternativa que, como verán, ya tiene muchos años en el mercado, pero esta vez la tecnología ha ido dando pasos agigantados con el paso de los años y es por ello que ahora estudiar con cursos e-learning no solo te ahorra tiempo y dinero, sino que puedes hacerlo desde donde te encuentres de una forma interactiva, didáctica y, sobre todo, llena de arte y creatividad.”

Al mencionar la palabra e-learning nos referimos al uso de la tecnología de redes para diseñar, entregar, seleccionar, gestionar y ampliar el aprendizaje.

En los últimos años, hablar del aprendizaje a distancia se ha vuelto muy común, ya sea en universidades o empresas, por todas las facilidades que brinda tanto a la institución que la otorga como al alumno, por su flexibilidad en horarios, por la reducción de costos y por la gran facilidad que nos brinda el estudiar a distancia desde un medio tan versátil como el Internet, pero la pregunta es la siguiente: ¿cómo se inició el e-learning?

Todo comenzó entre los años 1984–1993, en la era Multimedia, con los avances como el programa Windows para PC, los equipos Macintosh, CD-ROM, etc. En un intento por hacer más transportables y visualmente atractivos los cursos basados en la computadora, estos fueron entregados vía CD-ROM.

A principios de los años 90 se comenzaron a desarrollar productos en CD-I y CD-ROM. A pesar de estos beneficios, los cursos en CD-ROM presentaron errores en la interacción con el instructor y en presentaciones dinámicas, lo cual produjo experiencias lentas y menos atractivas para los usuarios, lo que conllevó a explorar otras alternativas.

La segunda mitad de los 90 da inicio del aprendizaje online. Las empresas vinculadas al sector tecnológico posicionan en el mercado el uso de Internet en su oferta de aprendizaje. Unos años más tarde, apareció el SCORM de ADLNET, la cual fue una iniciativa del Departamento de Defensa de los Estados Unidos para desarrollar las primeras guías que permitieron implementar de forma óptima el aprendizaje por Internet. La normativa SCORM da paso a que el contenido pueda enviar información a la plataforma y que este contenido sea exportable a cualquier otra plataforma.

Es así que, entre los años 2000 a 2005, se da inicio al mundo del e-learning, ya que los materiales educativos se pueden brindar en diversos formatos, como videos, audios y web.

Desde el 2007 hasta el 2010, llegan los smartphones y PDA. Esto facilitó que los materiales e-learning se pudiesen manejar en u-learning (ubicuos learning), lo que permitió una formación accesible en cualquier momento y lugar. Por otro lado, esto significó que se tendrían que adaptar a nuevos dispositivos; por ejemplo, los teléfonos celulares.

La gente ya no los usaba solo para hacer llamadas, sino también para ver videos, leer libros, jugar y, por supuesto, aprender. Esto produjo que las compañías de telefonía optimicen la conectividad móvil. Por ello, los teléfonos celulares son ahora una opción popular para acceder al e-learning, tanto para empresas como para instituciones educativas.

Entonces, hoy en día, el término “e-learning” implica la formación en cualquier dispositivo digital. Ver videos educativos, leer artículos o hacer cuestionarios: todo esto es e-learning. Pero son pocas las organizaciones y empresas que se suman al reto de su elaboración. A continuación, te contamos cómo Captura E-Learning lleva a cabo esta experiencia:

Cada inolvidable experiencia de aprendizaje que es capaz de brindar un curso e-learning tiene un gran historial de etapas de trabajo, pero ¿cómo empieza esta gran arquitectura? Con el diseño instruccional.  Esta primera etapa es la columna vertebral de un proceso de virtualización, pues su principal objetivo es, como su nombre lo dice, diseñar la ruta de aprendizaje de un curso. Así, el diseñador instruccional empieza teniendo total claridad acerca de cuáles son los objetivos de aprendizaje buscados. A partir de ellos, se pregunta: ¿cómo dividir la información para presentarla de manera organizada, coherente y siempre enfocada a los conocimientos que quiero sembrar? Es en ese momento cuando la rueda del e-learning empieza a girar en las manos del diseñador instruccional.

Gracias a nuestra experiencia en este rubro y a nuestra verdadera pasión por producir cada curso virtual de manera única, te contamos algunos de nuestros secretos:

Nuestros diseñadores instruccionales no olvidan nunca la empatía. ¿Hacia quién? Hacia su público objetivo, a quien conoce muy bien. Por ejemplo, no es lo mismo crear un curso para unos jóvenes universitarios que crearlo para un grupo de gerentes. Probablemente, los segundos tengan muy poco tiempo disponible e, incluso, sientan que bastará con cumplir con una serie de clics rápidos en el curso para que la plataforma corporativa consigne que lo ha realizado. Sin embargo, nuestro objetivo es que esos gerentes aprendan algo valioso durante ese poco tiempo disponible y que recuerden el curso aún después de cerrarlo; por lo tanto, es importante ser concisos, puntuales y mostrarles un contexto que les resulte familiar para poder activar su atención y mantenerla sostenidamente.

Cuando construyen cada tema del curso, guiándose de la matriz de diseño instruccional, se detienen cada tanto para para ponerse en la piel de quien va a estudiar el curso: se vuelve a leer un pop up, a revisar si han encontrado el ícono ideal, a cotejar que haya una concatenación que ayude a la mente a percibir que estamos yendo en orden. ¿Te ha aburrido algún momento del curso? Entonces, muy probablemente, también le aburrirá a quien llevará tu curso. Si eso pasa, se vuelven a plantear los detalles necesarios hasta quedar satisfechos.

Una de nuestras herramientas más valiosas es el conocimiento relacionado a cómo se construye el conocimiento en las personas. Es especialmente valioso acercarnos a la andragogía (la teoría que nos señala cómo aprenden los adultos) para desmitificar que a ellos solo debemos llegar presentándoles información textual incrustada en un curso de clics. No es así: los adultos también juegan, también se sienten estimulados por las recompensas de una gamificación; además, tienen motivaciones personales y experiencias vitales que podemos usar como concepto creativo de un curso tan serio como puede ser la inducción para los nuevos colaboradores de una empresa transnacional.

 

La capacidad para cambiar de registro en la redacción, según la necesidad del curso, es una valiosa destreza que debemos desarrollar para potenciar todo lo anterior. No solo es importante elegir bien el texto en pantalla: hay que pensar en las locuciones como la voz amable y cercana que acompañará al estudiante a lo largo de cada tema. No puede flaquear en ningún momento en su intención consciente de sostener la atención y la compañía. Sea una voz en off o la voz del personaje guía que vemos a lo largo del curso, su lenguaje debe parecer cercano para nuestro público (lo mismo con el atuendo, si elegimos tener personajes en escena). No debemos pasar esos detalles por alto.

 

Nuestra destreza estrella es, definitivamente, la creatividad. Para asociar este punto con todo lo anterior, debemos considerar que nuestra capacidad creativa en el e-learning tiene que estar ligada siempre a una fuerte habilidad para la visualización. ¿En qué sentido? Nosotros miramos el panorama general desde el principio: no abandonamos nunca la flecha que tenemos en las manos llamada “objetivos de aprendizaje”, pero seguimos viendo todo desde la perspectiva de un estudiante a quien dichos aprendizajes concretos le deben llegar a través del impacto visual, pues así funciona el cerebro humano. Por eso, encontrar una buena metáfora para un curso e-learning es un reto apasionante, pues no solo debe ser original, sino también funcional. Esa es nuestra oportunidad de otorgarles un buen procesamiento de la información.

 

El último secreto de Captura E-learning es el siguiente: nuestros diseñadores instruccionales se piensan a sí mismos como los agentes creativos que recogen la necesidad de una empresa o entidad y las transforman en una verdadera experiencia capaz de enriquecer de diversas formas a cada persona que ve un curso nuestro; esa es nuestra gran satisfacción, ya que sabemos que una persona motivada vive, trabaja y estudia mucho mejor así. Por eso, nuestros cursos son excepcionales: porque en el centro están las personas.

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